lunes, 13 de junio de 2016

Breve historia del niño postre.


Esta es la breve historia del niño postre, el que sólo era apreciado por los comensales en las cenas, pero al final de ellas, onda, lo esperaban pa' devorarlo. 
El niño postre lloraba porque quizás quería ser plato de fondo o entrada, o tal vez algo na' que ver con comida, ponte tú, jirafa o silla... Pobre. Muchas veces se desesperaba, perdía el control y se ponía agrio, pa' que así nadie lo encontrara "rico", pero igual los hambrientos culiaos se lo comían porque el postre es el postre po hueón.

Un día se rebeló heavy y salió corriendo a la calle, dejó la cocina atrás y disparao pa' afuera escapó. Pensó que era lo correcto, ideal para él que ya estaba chato de ser aplaudido por ser postre no más, sin cuestionamientos. Viró. No era necesario ir tan lejos. Se refugió en un supermercado (sin saber que lo era, porque nunca había salido "al mundo") y para su desgracia lo agarraron los reponedores y lo pusieron al lado de un Chandelle (¡cuec!).

Imaginarán entonces que siguió siendo postre (no se puede cambiar de un día pa' otro), pero ahora estaba enamorado de esa chandella de lúcuma vecina suya, tan bonita y amarilla. "Filo"-pensó- "Al menos ahora soy un poco más feliz".



Mayda Plant

lunes, 6 de julio de 2015

Espíritu Salvaje.


A Teresa Wilms Montt le quitaron a sus hijas. María Luisa Bombal perdió al hombre que amaba... a mí me arrebataron el alma.

Me desterraron a los 26 años, porque huí. Siempre he huido, mas esta vez fue de verdad. Un corazón roto e indómito como el mío buscó compañía (y secreto consuelo) en este espíritu salvaje... espíritu salvaje rodeado de fantasmas del pasado que impiden ser; existencia feroz que se ensaña con alguien que sólo busca la felicidad. 
No puedo controlarlo, nací para enloquecer. Y para el mundo eso es "pecado". En el infierno me quemaré, dicen, sin embargo, los que hablan no saben que a ratos ya estoy allí, donde arden los seres como yo: indomesticables, selváticos, rebeldes frente a lo establecido.

En mis pensamientos vuelan aves de demencia que inquietan a quienes logran ver esto tan intangible. Sociedad machista que no me deja vivir.

Mi adorado hijo pequeño (y gigante a la vez), me acompaña en este andar. Ellos creen que lo he abandonado, porque a veces desaparezco para beber el dulce éxtasis de lo ilícito, pero los que me juzgan no tienen conocimiento de que mi hijo es MI VIDA, y hasta en momentos de mayor insania lo llevo conmigo. 
¿Por qué una madre debe ser esclava y un padre libre de polvo y paja? ¡Injusticia!

Soy mala... perversa, asquerosa, inhumana. Lo hablan, en mi cara y tras ella... y yo ya estoy cansada. Las palabras me perturban, hacen que pierda aún más la razón.

Vivo, sencillamente vivo ¿O muero en este vivir? Escribo, sencillamente escribo y es lo único que sé hacer. Escribo para no morir de locura, de amor, de vida...




Mayda Plant

miércoles, 20 de mayo de 2015

El día que me excluyeron duró una eternidad.


Está bien, reconozco que cierta paranoia invade mis pensamientos muy a menudo y es por eso que hay cosas que, eventualmente, podrían afectarme el doble o sencillamente podrían AFECTARME, dado el hecho de que si tales eventos no son ciertos y sólo aluden a mi imaginación desbordada, entonces, dichos actos no existen como tal. Pero, obvio, afectan de igual modo todo mi ser, pues son producto de estados desorbitados que a ratos me acompañan (son antojadizos y caprichosos, seguro).

Sin embargo, si lo que es no es paranoico de ser pensado, entonces ES. En caso contrario, si la paranoia es la que domina mis acciones/reacciones, es apropiado decir que está muy bien que yo esté conciente de esto, puesto que entonces tan perdida no estoy. El paranoico sabe que lo es, mas no puede evitarlo… o quizás es tanto su estado de paranoidad que incluso se siente perseguido de sí mismo y hasta sus propias reflexiones podrían parecerle sospechosas. Nadie se vuelve paranoico porque si no más, y es tal vez aquella desconfianza paranoiquial la que genera dramas que, sin duda, se arrastran de “asuntos pendientes”Y son estos mismos “asuntos pendientes” una constante en mi existencia.

Esas guitarras, que conocí tiempo atrás una noche de verano en ese hermoso bar jazzero, lo sabían. Sabían de mí y mi forma, y planearon mi exclusión para sacarme de sus vidas por siempre… ¿¡Por qué!?

Describiré:

Con la primera guitarra, que era bastante buena, mas no la mejor, viví momentos maravillosos, creamos y también peleamos bastante, a veces no nos comprendíamos… ella era acorde mayor y yo menor. Con la segunda guitarra, experimenté instantes mágicos, y a decir verdad ésta sí que era excelente, superaba a la anterior en experiencia; nos mirábamos y sabíamos lo que cada cual pensaba, la tocaba con devoción, nunca hubo peleas. Los dos instrumentos me gustaban mucho, pero debía decidirme, no sé por qué. Sucede, es probable, que la necesidad de posesión de parte de estas cuerdas sonoras hacia mí era muy fuerte y demás está decir que lo establecido por la sociedad musical es estar con una sola... vaya a saber uno por qué se inventó tal estupidez (maldita invención). Y yo no quería decidir, no quería perder. Me apenaba.

Estas dos guitarras se conocían entre sí, se habían visto por ahí un par de veces, mas no eran amigas (menos mal). 

Un día se toparon, como a veces pasaba, en aquel bar jazzero, en la Jam Session que todos los miércoles allí se realizaba. Siempre ahí se tocaban los standards de jazz que a mí, aunque comunes, me fascinaban (me fascinan aún). En ese momento mi paranoia o no-paranoia (esto análogo al “cumpleaños y el no-cumpleaños” de Alicia en el País de las Maravillas) comenzaba a hacer estragos en mi cabeza, una sensación de desmayo se apoderó de mí.

Y entonces llegó el turno de que estas guitarras, hermosas, se subieran al escenario… la canción: All The Things You Are, original de Jerome Kern, pero versionada una infinidad de veces por otros músicos. No era extraño que a veces se subieran dos guitarras a tocar o inclusive tres. Pero esta vez fueron sólo estas dos… mis amores, mis pasiones, mis desesperaciones. Yo lo sabía, la mejor improvisación sería crucial para poder DECIDIRME, era el instante de hacerlo… aunque, secretamente, tenía ya más inclinación por una... evidente era. 

Y llegado el momento en que éstas tocaron, nada sucedió. La música se detuvo “¿Qué mierda pasa?” pensé. Las miradas de mis guitarras dejaron sus cuerdas para posarse sobre mí, que estaba en la mesa más próxima a ellas dos. Intensos ojos me observaban serios. Fue aquí el momento en que la paranoia se hizo totalmente presente, de manera que empezó a causarme demasiado daño, derechamente; no podía dejar de imaginar todo lo que podía suceder:

¿Tirarían sus instrumentos al suelo?

¿Me los lanzarían por la cabeza?

¿Gritarían a todos los presentes lo que yo hacía con ellas?

¿Me matarían?

¿¡Cómo cresta fue que se enteraron que yo estaba con ambas al mismo tiempo!?

Pues por más que con la primera peleáramos mucho, había un fuerte lazo (que parecía imposible romper). Y con la otra guitarra, aunque cortos los instantes en que compartíamos, fueron siempre muy intensos (demasiado, diría yo) y eso me encantaba… “¿¡Qué pasaría!?”.

Nada.

Con un desprecio simplemente se fueron y no volvieron a verme nunca más. Yo tampoco las busqué ¿Miedo? Lo único concreto es que esa noche estas dos maravillosas guitarras me abandonaron. Sufrí. Sufro. Ahora eran malignas.


El día que me excluyeron duró una eternidad… ¿O no?



Mayda Plant

martes, 30 de septiembre de 2014

Sobre mi libro "Mujeres Paranormales".



Esta es la historia... 
"Mujeres Paranormales" se compone de 30 textos: 23 cuentos y 7 poemas. El libro está dividido en 2 partes. 
La primera gira alrededor del cuento principal "Mujeres Paranormales", que da nombre al libro y que a su vez está fraccionado en 9 partes; al término de cada una de estas partes, un par de cuentos de temáticas similares la siguen, completando así los 23 cuentos. 
La segunda comienza con el término de la IX y última fracción de las Paranormales y da paso a "Sarcástica Melancolía", conjunto de poemas que una de las protagonistas del cuento principal parcelado, escribe para su desahogo luego de un terrible hecho...


Extracto de Mujeres Paranormales...

"MUJERES PARANORMALES (PARTE I, II, III y IV)"

PARTE I

En una lejana ciudad de un mundo perdido, dos mujeres se encontraron de la forma más extraña en que alguien puede encontrarse con otro: se vieron, pero no se miraron. "¿¡QUÉ!?" dijeron espantados los que escucharon la historia tiempo después. Y sí, sucedía que las dos mujeres sabían que cada una estaba en su respectivo lugar porque se vieron, lógico, mas no podían mirarse, ya que en sus ojos el MIRAR no venía incluido. "Somos paranormales" se dijeron. Y menos mal que podían hablar…

PARTE II

Cuando las mujeres paranormales hablaron y reconocieron su "estado de paranormalidad", en realidad no hablaron la una con la otra, sino cada una con sí misma, así como aquel budista que, en su meditación, conversa con su ser interior. PENSARON el acto de hablar, pues en la práctica no hablaron a la manera en que ahora yo te hablo a ti o de la forma en que tú le hablas a la gente a la que sueles dirigirte. Entonces en el momento en que cada cual decidió que era oportuno de verdad expresarle algo a la otra, ocurrió lo maravilloso: naturalmente, se hablaron, sin embargo ¿Decían algo?

PARTE III

Las mujeres paranormales hablaron entre ellas sin decir palabra alguna. Modificaron el lenguaje verbal de acuerdo al requerimiento de su estado corporal en los momentos en que necesitaban expresar algo. Mientras manifestaban frases cada vez más complejas para hacerse entender (frases que de seguro tú y yo nunca llegaríamos a comprender, ya que es bueno mencionar que estas mujeres, además de ser paranormales, poseían el don de la "inteligencia desbordante"), movían los brazos enérgicamente y en sus rostros danzaban las mil expresiones que, por supuesto, jamás pudieron mirar. Descubrieron, así, que el problema era más profundo todavía. Reflexionaron, con la voz mental y siempre para sí mismas: "Vemos y no miramos, y ahora hablamos y no decimos". ¡BINGO! Tenían oídos, pero NO OÍAN... ”¡Cresta!”

PARTE IV

Luego de que se percataran que la mayor parte de sus capacidades básicas-normales empeoraban progresivamente, las mujeres paranormales cayeron desmayadas y el estado de desmayo duró seis meses, tiempo suficiente, en la opinión de algunos, para que en el mundo ocurrieran cambios radicales. ¿Qué cambios? ¿Qué tiempo? ¿Por qué suficiente? Pues veamos...

El desmayo fue tal que produjo un inmenso terremoto. Muchas personas murieron, y las que no, agonizaron durante semanas hasta obtener, de pronto, el aliento que les permitió recobrar la conciencia. Claro que "recobrar" es decir demasiado, puesto que cuando lograron despertar del desvanecimiento casi-letal, lo que ocurrió fue en extremo más sorprendente que haber sobrevivido a un sismo de esa magnitud (magnitud que produce cantidades exageradas de muertos como las de este relato). En vez de recuperar sus antiguas conciencias, adquirieron una Conciencia Nueva. Y créeme: no eran VARIAS conciencias, sino UNA. Las personas ahora pensaban en conjunto y ninguna reflexión o análisis podía dejar a alguien ajeno, puesto que todo se sabía... de cierta forma se escuchaban los pensamientos.

Fue entonces cuando, pasados los meses y ya algo acostumbrados a esta nueva manera de vivir, estas gentes recibieron a las mujeres paranormales que recién despertaban del desmayo. Les sirvieron café…

*Parte V, VI, VII, VIII, IX y los
otros 21 textos (cuentos y poemas)... on the book.




Mayda Plant


http://www.elciudadano.cl/2014/12/03/130525/mujeres-paranormales-el-primer-libro-de-mayda-plant/


*El libro fue lanzado el 10 de julio de 2015. YA está a la venta bajo la editorial "La Polla Literaria" (ferias del libro en Santiago y regiones) y también a modo personal (maydaplant@gmail.com). Además se encuentra disponible para todo público en la librería de metro de Santiago "Bibliometro", en las estaciones Baquedano, Los Héroes y Plaza de Armas, entre otras librerías de la capital.

jueves, 17 de julio de 2014

Duda.


Y entonces, la mayoría de las veces, la vida se burla, me engaña y se encarga de decirme: tú nunca serás feliz…

De nubes y de encuentros
es que te encargo esta vida mía,
maldita
como quien besa la hierba fría.

Descargo dolores en lugares
del pasado
donde ya no abunda más que
aquella existencia que es presente
y lejanía,
almismotiempo.

Fuentes luminosas me miran
desde el horizonte
invitándome a seguir,
pero oscuridad encuentro
desde acá,
donde ciega me veo en el espejo
que refleja el alma adormecida.

No penetro los saberes con insistencia
mas de cualquier manera éstos se me vienen
encima,
tratando de atacarme
cual violento al buscador de paz.

No se entiende el viaje
sin antes planificar el destino,
más aún si se lleva en sí mismo
posiciones de extrema demencia
que inquietan el espíritu.

Una casa de mil colores
se desvanece a lo lejos,
la miro y ya no existe
¿De verdad estuvo ahí?

Profetas paganos y
diosas venenosas,
todos quienes me rodean
alientan el proceso de desvanecimiento,
y en el trayecto, muero un poco.

Nací cuando morí
y morí y volví a nacer,
porque nada termina:
se transforma.

Y luego un grillo canta,
pero ya no es un grillo,
es un ángel
que me grita y no contesta,
no contesta cuando le pregunto qué quiere.
Me llena de incertidumbre
y danza frenéticamente
con sus amigos...
se ha burlado de mí.

No existe proceso en la tierra
que no contemple tristeza y alegría,
no existe duda más certera
que mirarte y saber que no estás.

¿Cómo se entiende entonces
lo que no debe entenderse?
¿Cómo se extiende entonces
 lo que no tiene extensión?
¿Cómo se muere, sin vivir antes?

Posibles soluciones me alcanzan
y me hablan.
Las escucho
y medito,
sólo medito.



Mayda Plant

domingo, 17 de febrero de 2013

Hubo una Vez.



Hubo una Vez que ya no quería ser, por ende, no fue más. Sin embargo, antes de no querer ser lo que fue había sido, sin duda, una Vez muy feliz, aunque llena de trabajo.

En cada escrito que se escribía con tesón (o sin él) y en cada cuento contado por alguien a otros alguienes, la Vez salía al baile, danzando sin parar e imperiosamente.

-Es casi una obligación nombrarme y entrar en cada historia... aunque siendo lo que era fui feliz, increíblemente - comentó a su psicoanalista en una de las tantas sesiones que cada martes tenía con él.

El psicoanalista se limitó a callar y la Vez que ya no era por decisión vecística propia pensó para sus adentros ya no Veceros que como ya no era más lo que fue, ni su más cercano amigo y consejero lo podría seguir ayudando en la reparación de sus confusiones. Y es que siendo ahora lo que no era ¿Cómo habría de ser algo?, se preguntaba.

Mas Vez (ex Vez), ya extraño y olvidadizo, ignoraba que su psicoanalista antes, en su anterior estado existencial, había sido Nada.



Mayda Plant

17/06/2012

Tu otra vida.



Repicar el canto que es esperanza y deseo eterno es lo que hace el águila, cada día, al emprender vuelo desde la montaña donde habita desde hace ya un tiempo. Nunca supo por qué llegó ahí, pero lo cierto es que desde el día en que decidió ("misteriosamente") instalarse en aquel lugar, su vida no ha dejado de vibrar.

Muchos -escucha por ahí- hablan de él como si lo hubiesen conocido de antes, como si él, asimismo, realmente hubiera existido antes.

A veces se dice en sueños, en el dormir onírico de las aves que vuelan libres por la existencia: "Extraña es la manera en que la vida se te aparece de frente y te propone cosas, y luego uno acepta y todo eso ¿entiendes?". Sin embargo, al despertar ya no recuerda nada, pues la memoria es frágil en la lucidez del día.

Él piensa que muchas cosas las ha imaginado, puesto que para él, para su visión, para su cuerpo, su mente y su entera existencialidad, la vida no es más que vida-águila y siendo águila en la vida presente ¿Qué otra cosa se puede hacer más que volar? "¡Pero la existencia es mucho más!" alguien dice. Él lo sabe.

Entonces en su memoria algo crepita, cierta frase elemental venida de un maestro del pensamiento que siempre le pareció familiar. Volando la dice:

"Así como una buena jornada produce un tranquilo sueño, una vida apacible genera una dulce muerte".



Mayda Plant

Diciembre/2011

Palmetazos a Lavín... ¡Oh! Poesía Pura.



¡Oh! Lavín, pirigüín, chiquitín
que hablais y discriminais
y con tus expresiones golpeais a los demás,
culata te salió por el tiro, diría tu amigo Piñerín.

¡Oh! Lavín, ministro opus dei, gestión por el suelo,
caída libre
manotazos iban y venían, poesía pura.
Alegas contra la violencia
y qué haces tú para mitigar la indolencia
de aquellos que la perpretan día a día
contra millones de comunes y ordinarios,
silvestres, urbanos y campestres.

¡Oh! Lavín, lluvias mil,
que Milhouse se vaya de Springfield
y proteste con los estudiantes chilenos por una mejora
en la educación,
por dignidad y respeto
and please (dice él) do not compare me any more with the stupid "Leivin".

¡Oh! Lavín, estupidín
que piensas que tu labor es jugar,
jugaron contigo estudiantes enfurecidos
y ganaron.
Game over (fuckin' nerd).

¡Oh! Lavín, qué divertida es la política
cuando a personajes como tú
los agarran a coscachos
¡que vivan los comunachos y que mueran los fachos!
consigna cool...
más cool fueron los golpes que recibiste,
oh, y cuando caiste... ¡qué chiste!

¡Oh! Lavín, Santiago a mil,
sacar a mil,
todo a mil,
te quiero mil (no, mentira)
¡me haces tanto reir!

Lavín, Lavín...



Mayda Plant

08/06/2011

Dioz Decide.



Y Dioz dijo: "La gente de corbata me cae bien".

Entonces...

Los niños del reino jugaban tranquilamente con sus bolitas de cristal. Tan delicadas eran éstas que el juego, naturalmente, no podía ser ni exagerado ni brusco, puesto que de lo contrario las esferitas quebradizas podían romperse. Era tal el modo de organización de los niños que jamás fue necesario que uno le corrigiese al otro que se había equivocado al manipular la canica o que aquella manera de tomarla estaba errada; que no la tires tan lejos, que tan fuerte está mal, que mejor por aquí, o no, por allá... nada de ello ocurría. Nada irregular ocurría. Y no ocurría, ya que a nadie se le ocurría caer en tales inusitaciones ocurrenciales.

Pero un día... sucedió.

A estas alturas poco importa decir que las cosas pasan "por una buena razón" y que la vida posee un destino que ya se escribió para todos. Tales historias se cuentan por parte, todos los días un pedazo, y cuando morimos, los dioses y sobre todo Dioz (que básicamente es el único dios que de verdad cree ser único), se ríen de nosotros al ver lo ilusos que fuimos, creyendo en ellos (en ÉL más, según él mismo) y en sus designios, como si la clave de la existencia fuese efectivamente aquella ciega fe; fidelidad esperanzada provista de necesidad humana tan vaga y baja, poseída, para colmo, por el miedo y la culpa (¡culpa de qué!).

Mas, de cualquier manera, lo hecho, hecho está.

Y lo que se hizo en el reino habitado por estos niños aquel fatídico día en que sucedieron las "inusitadas cosas de la ocurrencia" no manchó del todo la imagen de Dioz, ni del reino, pero sí desató su ira, profunda y absoluta.

El día aquel los niños jugaron, como todos los días de la vida, con sus frágiles bolitas de cristal, tan amadas y respetadas, y sagradas, por cierto. Sin embargo, pasó que de un momento a otro, y sin que nadie pudiera advertirlo, una de las canicas terminó partida en dos, tras caer fuertemente de un nosequé. Se pensó, desde luego, que la horrible falta había sido cometida por uno de los niños, entonces el juicio de infantes no se hizo esperar. Mas se descubría, en medio del caos, que ciertas personas vestidas de impecable manera, y con hermosas corbatas, merodeaban el infantil lugar.

Según los textos sagrados, a los niños nunca se les fue permitido usar corbata; ese privilegio era de exclusividad adulta. Por muy baratas y sencillas que fuesen algunas, su uso en infantes estaba prohibido. Se cree, por lo tanto, que uno de estos niños, influenciado tal vez por fuertes delirios de desobediencia e incorrección, se dejó llevar por la belleza del atuendo de nudo difícil que estas gentes llevaban con orgullo y vanidad en el cuello, y se lo puso. Lo usó, por mucho rato. Fue así como, embobado con tanta hermosura ilícita, descuidó su esferita y ésta cayó.

Dioz, que todo lo sabe porque todo lo ve, decidió oportuno cortar de raíz el "asunto de las bolitas y las corbatas" eliminando a todo niño que ese día jugó canicas. Los mató sin piedad, pero fue riguroso al guardar cada bolita de cristal, para luego éstas ser entregadas a los nuevos niños que pronto nacerían. También (hay que decirlo) guardó la bolita rota.

"Quizás con qué propósito" dijo alguien.

Nadie entendió, naturalmente. Y nadie intervino, más natural aún.



Mayda Plant

13/04/2010

El rebaño que se escapó.



Don Este tenía 300 ovejas y 20 de ellas eran rebeldes; jamás hacían caso. En reiteradas ocasiones Don Este debía recurrir a la varilla mágica para que las ovejas descarriadas se ordenaran un poco. Ciertamente que "un poco" era lo máximo que se podía lograr con estos animales trastocados, pues independiente de lo mucho que el caballero Este se encargara de organizarlas, de igual modo las ovejas generaban alboroto.

Nunca nadie en la vida podría haberse imaginado que el alboroto aquel estaba ligado a una gran revuelta que, secretamente, las ovejas concertaban día a día. 2 del grupo de "Las 20" eran las cabecillas. Planeaban la revolución desde hace meses. La idea era, sencillamente, escapar del lugar al que habían sido esclavizadas y en donde por años habían sido explotadas, y luego de eso, "tomarse el mundo". Sonaba fácil, bonito, simple, utópico, soñador. Sonaba a muchas cosas. Pero lo más importante para ellas era que sin el apoyo de las 280 ovejas que faltaban, el éxito de la hazaña no tendría para cuándo.

Cada día, mientras trabajaban en las faenas del campo, el grupo de Las 20 se juntaba, e ignorando por completo las instrucciones del amo, dialogaban enérgicamente sobre el ansiado momento. Todas concordaban en que la huida debía llegar rápido, puesto que ya les era imposible esperar más. "Estamos hartas de nuestra situación existencial. No queremos más humillaciones y malos tratos. Queremos ser libres. ¡Exigimos libertad!".

Creyendo oportuno obligar a las demás ovejas a que se escaparan junto a ellas, las cabecillas del grupo de Las 20 comentaron esta idea a sus secuaces, las que dichosamente respondieron que estaban de acuerdo.

Sin más ajetreo y diálogo innecesario, el día 6 de junio del año 2006, el grupo de Las 20, liderado por las 2 cabecillas, y las 280 ovejas restantes (ovejas obligadas), tomaron rumbo hacia el límite de la granja de Don Este, el que daba hacia un pastizal que aparentemente no pertenecía a nadie, y que además quedaba camino al Norte (y estas ovejas (las del grupo de Las 20, que eran letradas) habían leído mucho acerca del Norte).

Al encontrarse con el término de la finca y cruzar hacia la pradera prometida, el júbilo de las ovejas era tal que durante 15 minutos no pararon de gritar, saltar y correr en círculos. Sentían felicidad extrema, sentían que no cabían en la lana. Habían burlado toda medida de seguridad de Don Este y por fin habían escapado. Eran libres.

Las 2 cabecillas, más las 18 ovejas (grupo de Las 20), decidieron (luego de la disfrutante celebración) partir primero, y siguieron la caminata como se había acordado: rumbo al Norte, muy al Norte, lo más al Norte que pudiera existir. Mas no alcanzaron a dar 30 pasos, porque, de pronto, cayeron todas al vacío. Un precipicio de más de 50 metros las tomó por sorpresa. Murieron, por supuesto.

Las 280 ovejas que quedaron atrás miraron perplejas la escena. Se observaron entre ellas durante unos segundos y súbitamente comenzaron a gritar, saltar y a correr en círculos, igual que hace un instante. Claro que esta vez gritaron más fuerte, saltaron más alto y corrieron muchísimas veces en círculos. Eran libres. Ahora sí.



Mayda Plant

02/10/2009

La pena de Alguien.



Se encerró porque nunca logró sentirse a gusto con lo que había afuera. Muchos metidos le aconsejaron que mirara de nuevo, y ojalá durante horas, "la hermosura del exterior". Pero para él esta acción ya no tenía sentido. Expresaba: "el verdadero sentido está provisto de cosas únicas, hechos que escapan a toda lógica y orden establecido; posee desparpajo y no teme decir NO al sentido impuesto por otros".

Varios de los metidos que le aconsejaron, hicieron, así también, alarde del efecto que en ellos lograba, no sólo mirar hacia afuera, sino vivir del afuera: deleitarse con el afuera, regocijarse en el afuera, bañarse en las aguas que están afuera hasta colmarse de ellas, y finalmente convertirse en AFUERA. Una fiebre afueriósica parecía apoderarse de las personas. Mas ¿cómo podrían éstas entender que el encerrado no necesitaba sumergirse en actos tan ajenos a la propia esencia, para dotarse, asimismo, de sentido?.


La verdad era que le temían; temían de su caracter distinto, pues sospechaban que en aquella clase de temperamento se ocultaban profundas e insólitas penas. Y las penas, para estas gentes, muy dañinas podían ser. Argumentaban que la tristeza era contagiosa, y que a causa de eso el repudio era tal. Escapar de la amargura, por lo tanto, se volvía imprescindible.


Entonces dijo abiertamente: "existe una pena que me invade". Y los presentes decidieron que era oportuno arrancar.




Mayda Plant

29/07/2009